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1,5 millones de nuevos pobres y más indigentes

10/03/2017 | El Observatorio de la Deuda Social Argentina presentó un nuevo informe que revela que el 32,9% de la población es pobre. La brecha promedio de hogares pobres aumentó de 32,4% en 2015 a 34,9% en 2016; mientras que la de hogares indigentes lo hizo de 23,7% a 34,7%



Brechas

   PortalBA-. La Universidad Católica Argentina (UCA), a través del Observatorio de la Deuda Social Argentina, presentó los números de un nuevo informe donde dio a conocer cifras sobre pobreza y desigualdad. Los nuevos datos son los más altos de los últimos años. 

Para el ODSA hay un millón y medio de personas más que cayeron en la pobreza y 600 mil de ellos en la indigencia, esto durante los primeros nueve meses del gobierno de Mauricio Macri.

Este 1,5 millones de nuevos pobres se suman a un total de 13 millones, esto representa un 32,9% de la población. En tanto, la indigencia pasó del 5,3% al 6,9% y alcanzó a 2,7 millones de argentinos. 

En conferencia de prensa, Agustín Salvia, director del observatorio, presentóp el informe "Pobreza y Desigualdad por Ingresos en la Argentina Urbana 2010-2016", que tiene como objetivo dar continuidad al estudio de la pobreza por ingresos a través de indicadores que permiten evaluar los cambios en el nivel de bienestar económico según distintas características socio-económicas y socio-demográficas de la población.

Así, el estudio señala que la pobreza se incrementó de 32,6% que había registrado en abril de 2016 a 32,9% en el último trimestre. A fines de 2015, el porcentaje era de 29%. La brecha promedio de hogares pobres aumentó de 32,4% en 2015 a 34,9% en 2016; mientras que la de hogares indigentes lo hizo de 23,7% a 34,7%. Es decir, que esta última se profundizó aún más.

En tanto, la indigencia pasó del 5,3% al 6,9% y alcanzó a 2,7 millones de argentinos. Para estar por encima de ese nivel una familia debe percibir más de $ 2.200 al mes. Para la UCA, la pobreza creció aceleradamente en los primeros meses de 2016. Y sostiene que los nuevos pobres son "atribuidos al shock inflacionario y recesivo del primer semestre, más que al segundo", comentó Agustín Salvia.

Los informes que presente el ODSA tienen como objetivo "dar continuidad al estudio de la pobreza por ingresos desde un enfoque de derechos, a través de indicadores que permiten evaluar los cambios en el nivel de bienestar económico según distintas características socio-social y socio-demográficas de la población". 

En un contexto en donde las estadísticas oficiales se encuentran en proceso de reconstrucción, "los informes que ofrece el Observatorio de la Deuda Social Argentina permiten complementar y dotar de comparabilidad al estudio de los problemas sociales que aquejan a nuestra sociedad".

Resumen

Entre 2010 y 2015, a pesar de políticas contra cíclicas, en el marco de un modelo con bajo nivel de inversiones, en un contexto adverso a nivel internacional y restricciones monetarias, se desaceleró la creación de puestos de trabajo y se estancaron las mejoras sociales.

A partir de 2016, la devaluación de fines de 2015 y sus efectos inflacionarios, seguidos por medidas contractivas, ajustes en las tarifas y la falta de inversión privada y pública, generaron un escenario todavía más recesivo en materia laboral y social.

Las tasas de pobreza e indigencia retomaron los niveles de 2010, cualquiera sea la medición aplicada, pero en todos los casos, muy lejos de crisis sociales atravesadas históricamente por el país (1988-1990 o 2001-2002). 

Los niveles actuales de pobreza se asemejan a escenarios como los de 1983, 1987, 1994 o 2009-2010. La actual coyuntura parece remitir a procesos recesivos generados por efectos de crisis financieras (“Crisis del Tequila”) o dinámicas inflacionarias post-devaluación como en los 80 o en 2014.

La dinámica de la pobreza correlaciona estrechamente con las variaciones del PBI per cápita y del salario real (controlado por inflación). En cualquier caso, destaca la dificultad histórica de “perforar” un piso estructural de pobreza de 25-30% (a escala de las metodologías actualmente utilizadas por la EPH-INDEC o la EDSA-ODSA). 

Durante el período del Bicentenario, los indicadores laborales muestran la persistencia de la pobreza y desigualdades estructurales. Todavía estamos lejos de garantizar los derechos mínimos de inclusión social para una parte importante de la sociedad. 

La evolución de distintos indicadores de las  condiciones materiales no ha sido equitativa al interior de la estructura social. Los más perjudicados en lo que respecta a las capacidades de subsistencia fueron los hogares de estratos muy bajos y de espacios segregados.

Las brechas en la subsistencia material y el bienestar económico de los hogares no han disminuido, persisten en el tiempo y se presentan como estructurales, resultando central y explicativa la falta de oportunidades laborales de calidad. 

Conclusiones del estudio

Durante el último año, las medidas de ajuste económico, el contexto internacional adverso, la política antiinflacionaria y la rezagada inversión privada y pública habrían agravado el escenario de crisis, más recesivo y adverso en materia de empleo y poder adquisitivo para amplios sectores sociales.

Si bien este shock habría sido mucho más fuerte durante el primer semestre del año, la situación no se habría revertido durante la segunda parte del año. El proceso habría generado un mayor deterioro laboral y en los ingresos de los sectores medios bajos informales, así como una profundización de la indigencia en los sectores más vulnerables.

En análisis histórica muestra que el crecimiento no será suficiente para revertir las desigualdades estructurales que afectan al mercado de trabajo, con efectos directos sobre la indigencia, la pobreza y la exclusión estructural. 

De manera independiente del crecimiento económico o de la ampliación de las políticas sociales existen barreras productivas estructurales que impiden la inclusión de los núcleos de marginalidad.

Tanto la desigualdad persistente como la pobreza estructural son resultado de un modelo económicoproductivo concentrado y desequilibrado con efectos de exclusión y desigualdad a nivel socio-laboral. 

De ahí que aunque devengan inversiones, no habrá derrame hacia los sectores menos dinámicos si no hay políticas activas de desarrollo local-regional, hacia el sector informal y las economías sociales.

Resumen de resultados 

El análisis de la situación de pobreza a partir del método de enfoque de derechos aplicado revela niveles de privación elevados, en tanto que uno de cada dos hogares (52%) presenta actualmente alguna carencia en al menos una de las seis dimensiones consideradas en este ejercicio. La tendencia a la disminución de carencias que había tenido lugar entre 2010 y 2015, aunque tiende a amesetarse entre 2015-2016. La situación es de todos modos positiva al comparar 2010-2016. 

Esta tendencia se reproduce en los diferentes de profundidad de la pobreza, aunque con menor variación relativa. En el caso del indicador de dos o más carencias, la incidencia afectaba en 2016 a 29% de los hogares, mientras que en el caso de 3 o más carencias, esta incidencia era de 16%. 

El porcentaje de hogares en situación de inseguridad alimentaria se ubicaba en 2016 en 12,5%, registrando valores inferiores, pero no significativamente diferentes a los de 2010. Esta situación no habría cambiado entre 2015 y 2016 en términos agregados, a pesar de la situación socioeconómica más crítica. 

La situación de los hogares en relación a la cobertura de salud no parece tampoco haber registrado grandes cambios durante el período. Sin embargo, se presentaría una tendencia al deterioro durante los últimos años. Actualmente, 18,5% de los hogares presentan déficit en esta dimensión. 

En el período observado se registra una mejora en el acceso a servicios básicos de la vivienda (de 17,9% a 15,4%). El leve incremento que se observa en 2016 respecto al éficit de servicios públicos no resulta significativo en términos estadísticos. A lo largo del período, los hogares de sectores bajos tendieron a ser los beneficiarios del proceso de mejora, particularmente los estratos bajos más integrados del Conurbano Bonaerense.

Los hogares sin acceso a una vivienda digna descendieron de manera significativa a lo largo del período 2010-2016 (de 18,1% a 15,7%). Fueron particularmente los hogares de estratos bajos quienes experimentaron mayores mejoras. Para los segmentos más marginales, en cambio, no se habrían registrado cambios positivos significativos.

A nivel de los hogares, las dimensiones que presentan porcentajes de incumplimiento más elevados son las asociadas a los accesos educativos y al vínculo del hogar con el empleo y la seguridad social. En el primer caso, a lo largo del período se observa sin embargo una mejora significativa (de 27,8% a 25,4%). 

El acceso al empleo y la seguridad social constituye un aspecto que a nivel agregado presenta una dinámica poco fluida, si bien hasta 2015 se registra una leve mejora en la situación (22,9%), esta situación se revierte en 2016. Entre puntas la mejora no es muy relevante (de 24,9% a 24,1%), dando cuenta del principal problema que explica la pobreza por ingresos y otros déficit estructurales. 

Ficha técnica 

Dominio Aglomerados urbanos con 80.000 habitantes o más de la Argentina. Universo Hogares particulares. Población de 18 años o más. Tamaño de muestra Muestra puntual hogares: aproximadamente 5.700 casos por año. Tipo de encuesta Multipropósito longitudinal. Asignación de casos No proporcional post-calibrado. Puntos de muestreo 952 radios censales.

Dominio de la muestra 

Aglomerados urbanos con 80.000 habitantes o más agrupados en 3 grandes conglomerados (Gran Buenos Aires, Otras Áreas Metropolitanas y Resto urbano). GBA: Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Conurbano Zona Norte, Conurbano Zona Oeste y Conurbano Zona Sur. Otras Áreas Metropolitanas: Gran Rosario, Gran Córdoba, San Miguel de Tucumán y Tafí Viejo, y Gran Mendoza. Resto urbano: Mar del Plata, Gran Salta, Gran Paraná, Gran Resistencia, Gran San Juan, Neuquén-Plottier-Cipoletti, Zárate, La Rioja, Goya, San Rafael, Comodoro Rivadavia y Ushuaia-Río Grande.

Criterio de estratificación 

Estratificación socioeconómica efectuada por clasificación y ordenación de los radios censales, según el promedio de nivel educativo del jefe de hogar en cada radio censal. Fecha de realización Cuarto trimestre de 2010 a 2015 y tercer trimestre de 2016. Error muestral +/- 1,3%, con una estimación de una proporción poblacional del 50% y un nivel de confianza del 95%.


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